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| Fecha: Sabado, 26 Mayo 2007 |
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| Esto es algo que me ocurrió a comienzos de la adolescencia. |
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Estaba acostado, la noche me cubría con sus silencios y su negrura. Mi habitación parecía la mismísima entrada a la cueva de Satán.
La noche reinaba, y entre las sombras que no podían descubrir mis dilatadas pupilas siento dos manos que me empiezan a tocar. Y yo sin poderte ver.
El susto me gana al principio, pero algo me dice que eres alguien especial, y que contigo algo interesante me sucederá. Entonces me relajo y me dejo hacer.
Comienzas a acariciarme y tus manos son como dos lenguas de fuego que me queman el pecho. Suben y bajan haciéndome retorcer, con tus pulgares me acaricias mis pequeños pezones y me éxito. Entonces percibo que ahora bajas más y metes tus manos por dentro de mi calzoncillo. Mis pupilas abiertas no me permiten verte, pero te imagino hermosa, como una diosa.
Mi pija se pone a mil cuando tus manos la acarician. Siento con infinito gozo como tu pequeña y traviesa manito me agarra y me sube y baja el prepucio una y otra vez volviéndome loco.
Trato de tocarte y no puedo, es como si sintiera que no existes. Pero te siento allí, jugando con mi sexo, haciéndome el muchacho más feliz. De repente, siento que tu boca me besa la puntita. Me vuelvo loco. La sensación muy caliente es mucho para mí y ya no aguanto más, pero cuando siento que todo va a acabar, ella me deja por un momento y vuelvo a respirar.
No doy más. Estoy a mil. El corazón me golpea y cierro tan fuerte los ojos que me hacen ver luces.
No doy más y tu manito me vuelve a tomar la verga y a menearla de nuevo. Tus suaves movimientos se hacen a veces más violentos y me hacen sentir que el alma se está por escapar por la pija. El centro de mi mundo está allí, en mi sexo.
No doy más y ya percibo el final. Una sensación de cosquilla muy extraña me corre por el espinazo y hace que se arquee el cuerpo, necesito tomar una gran bocanada de aire porque el final es inminente.
Ya tengo los ojos cerrados y me dejo venir. Ya no me importa nada, solo quiero acabar con esto. Se da la orden de atacar, y una caballería de semen se encamina raudamente hacia la puerta de salida. Y al encontrarse con la libertad golpean una y otra vez en fuertes contracciones dejando escapar el producto de mis entrañas testiculares.
Pero cuando el tercer o cuarto acto eyaculatorio tiene lugar, abro fuertemente los ojos y me doy cuenta que acabo de tener un increíble y emotivo sueño, muy húmedo por supuesto.
Pongo mis dos manos detrás de la cabeza y pienso que todo lo que pasó no importa, que ya me lavaré. Un poco de agua me limpiará pero nunca me hará olvidar el mágico momento que acabo de vivir.
Ultim actualizacion el Lunes, 28 Mayo 2007 por admin
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