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| Fecha: Lunes, 6 Agosto 2007 |
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| La noche, el silencio y una botella de cava nos acompañaban... |
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La noche, el silencio y una botella de cava nos acompañaban, un vestido blanco cubría le desnudez de mi cuerpo femenino y las ganas de disfrutar me rozaba la piel haciendo que mis sentidos se despertaran.
Él me esperaba con esa sonrisa tan especial que descubría sus deseos y la ilusión que ponía siempre en nuestros encuentros.
Nuestras bocas se juntaron en un profundo y lascivo beso, nuestras lenguas jugaron la una con la otra como dos amigas que no se encontraban desde tiempo atrás, los labios mordidos por el deseo y nuestras manos entrelazadas formando un nudo difícil de desatar. El beso no era suficiente para calmar nuestra sed y el cava empezó a correr como fuente de la que bebimos con desespero, estaba frío y las burbujas se deslizaban por mí, buscando los rincones más sedientos de mi cuerpo, de mi boca bajaba a mis senos y de ellos a mi ombligo y después seguía su curso natural y descubría el rincón de mi placer.
Mi amante bebía de mí con gula, chupaba y lamía cada gota, no se desperdició nada de ese fluido que ahora formaba parte de nuestros juegos.
Mí vestido empezaba a mojarse y perdía su ligereza pegándose a mí y descubriendo mis curvas, la fuente seguía destilando el brebaje del amor, poco a poco sin ninguna prisa pero sin pausa alguna, su boca y sus manos formaban parte de mis pechos, de mi cadera de mi pubis y de mi alma, era dueño de mi placer y hacia con él lo que quería como buen amo, y yo como buena esclava sometida al disfrute de sus caricias.
Mi manto blanco era algo prescindible y fue arrancado de un tirón mostrando todo el esplendor de mi físico de mujer, la luna enfocaba su luz hacia mis pechos y su perfil se hacia irresistible para mi amante, su lengua los recorría dibujando su geografía con saliva, enjugando la humedad que el cava depositada en ellos.
Yo quería regalar a mi amo caricias y besos, pero me era imposible hacer dos cosas a la vez, mi disfrute era tal, que solo quería eso, sentir, experimentar todas las sensaciones que me procesaba mi amante y a eso me dedique, a disfrutar con todas mis ganas.
El suelo se hizo nuestro tálamo y tendida sobre la madera y con un charco de burbujas como almohada, hice de mi cuerpo vasija de la que bebía el sediento, sediento de amor y deseo.
Las oquedades de mi persona, eran sorbidas, vaciadas con gran destreza y esos estímulos eran suficientes para arrancar mil gemidos de mi garganta, feroces alaridos que describían perfectamente el estado en que me encontraba.
La escena siguiente es difícil de contar, el recuerdo de aquella experiencia me hace temblar y casi no puedo describir esa situación.
La botella en manos de mi hombre era manipulada y agitada con el único objetivo de hacer que el gas expulsara el cava con mucha mas fuerza y poniendo la boca de la botella en la entrada de mi vagina dejando salir a chorros el líquido dentro mío, la frialdad del cava y la boca caliente de mi sediento compañero, hacia un contraste espléndido y el orgasmo se apresuró e hizo acto de presencia sin ningún control y totalmente desbocado, forzando mis espasmos y mis gritos mas profundos y sonoros y saciando la sed de mi amo.
Y allí quede tirada disfrutando de las últimos sacudidas, de los últimos roces, de las manos de mi amo y de su cuerpo pegado al mío.
Ultim actualizacion el Lunes, 6 Agosto 2007 por admin
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