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Fecha: Miercoles, 30 Enero 2008 « Anterior | Siguiente » en Lesbianas

De este lado del espejo.

joseluis (jlgomezh@hotmail.com)
Accesos: 5494
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Un buen dia, mientras tomaba un delicioso baño de tina...

De este lado del espejo.
Me incliné hacia atrás, hasta que mi espalda se amoldó a la curva de la tina del Jacussi. Luego estiré el cuello y cerré los ojos para aspirar mejor el perfume del jabón especial con aroma a sándalo. Me dejé embriagar por los olores penetrantes que podía percibir de los productos que estaban sobre el mueble del lavamanos en botes de colores verde, rosa y ocre.
La espuma me llegaba al cuello y a las orejas, el agua estaba muy caliente tal como me gusta y me estremecía al sentir el chorro del agua que caía sobre mi vientre, hasta que terminé por acostumbrarme y me pareció la temperatura natural de mi cuerpo; era tan relajante tomar un baño así!!! Me desconecté de todo lo que pudiera ocurrir fuera del baño, quedé aislada por las cortinas de plástico y me hundí en los pocos recuerdos gratos que había tenido en los últimos días.
Podía sentir a través del agua el sonido de mi respiración y el mismo murmullo del agua, de afuera sólo llegaba el sonido de la llave que dejaba correr todavía el agua cálida, pero lo cerré. Ahora todo mi cuerpo estaba quieto, salvo las manos, que seguían moviéndose despacio, bajo el agua y entre mis piernas porque me estaba acariciando mi osito...
No sé cuánto rato estuve así pero cuando mi cuerpo se estremeció ligeramente, haciendo ondas en la superficie del agua, supe que era el momento de salir, aunque no sin enjuagarme el cabello antes.
Al salir me sequé con la toalla bien gruesa y afelpada y luego la dejé caer al suelo; el vapor del agua caliente había cubierto de vaho el espejo de cuerpo entero que estaba junto al lavabo. Con un dedo tracé una A y jugué a escribir mi nombre, después froté el espejo con la toalla hasta poder verme perfectamente en él. Me halagó que me reflejara porque yo era entonces y sigo siéndolo, una ególatra. Sabía que era muy guapa y el espejo era de la misma opinión y me lo demostraba... la modestia siempre me ha parecido una falsa virtud. Me vi reflejada en él y me sorprendieron esos ojos oscuros que tanto me gustan; sonreí viéndome a mí misma; el pelo largo que me llegaba casi a la cintura estaba aplastado y parecía más oscuro, no me detuve en analizar mi cara y seguí repasando mi cuerpo, que no me gustaba menos. Las chichis no eran muy grandes pero no me importaba, me parecían bonitas y pensé que nadie podría dejar de estar de acuerdo conmigo en lo bonita que era...
- Ea, ya llevas mucho rato ahí, no? a que horas vas a salir?? recuerda que tengo un compromiso con mi novio!! ? me dijo mi impaciente hermana mayor desde fuera y rompió el encanto del momento. El derecho de estar en el baño había sido siempre motivo de guerra entre nosotras, ella no comprendía todavía que el momento tan placentero y especial que pasaba ahí significaba mucho para mí, era mi momento de privacidad absoluta en que me podía dedicar a la reflexión, cómo carajos se atrevía a interrumpirme??
Estaba realmente sangrona e insistente y preferí ignorarla. Enchufé el secador y el ruido me permitía no oírla. Mi cabello dejó de ser una masa aplastada y húmeda para adquirir un volumen precioso y me sentí aún más orgullosa con el pelo largo y sedoso entre mis dedos.
Desde luego era un momento para estar desnuda. Una se siente más cómoda así y puede ver mejor su cuerpo en el espejo. Aunque ahora no me contenté con ver sino que empecé a disfrutar tocándolo. la piel después de un baño parece más suave... me acaricié el pelo y el cuello, los hombros, los pechos... Mi vanidad no dejaba de inflarse delante del espejo y pensé si no sería otra chica la que me miraba desde ahí. Me pareció una cosa tan divertida como perturbadora imaginar que no era yo, que la que me veía a través del cristal era otra persona.
- Te gusta lo que ves?? ? dije en broma -. Te parezco guapa??
- Con quién hablas?? ? me interrumpió la voz de mi hermana y me sentí furiosa, pero lo mejor era seguir ignorándola.
Sí, había otra mujer delante de mí, y me miraba tan desnuda como yo. Alargué el dedo hasta el cristal y nuestros anulares se habrían tocado de no haber una extraña barrera entre nosotras... Luego probé a mirarla de forma insinuante. Me excitó ver cómo me devolvía otra mirada igualmente deseosa. Vaya forma que tenía de mirarme!! Sus ojos me parecieron aun más oscuros que los míos al acercar mi cara.
Me reí un poco por las tonterías que estaba haciendo, pero me excitaba el juego... Coloqué un banco delante del espejo y me senté para estar más cómoda. Llevé mis finos dedos hasta mi vágina y me la acaricié. Nunca me había visto masturbándome pero me excitó enormemente ver cómo lo hacíamos la mujer que estaba delante de mí y yo.
- Te gusta que te mire mientras lo haces?? ? le pregunté a la chica del espejo, suavemente para que nadie nos oyese y por su cara me pareció evidente que sí... Le gustaba verme tanto como yo a ella.
Pensé en si querría tocarme y me acerqué a ella hasta que estuvimos muy cerca. Fue una emoción muy intensa sentir los fríos y erectos pezones contra el cristal como si estuviéramos unidas por él.
Quería sentir la carne más intensamente y avancé hasta apretar mis pechos contra los de la imagen, pero ahí estaba el cristal, separándonos. Era tan cruel; hubiera querido que desapareciera esa barrera invisible y estremecerme con su contacto un solo segundo.
Me separé del cristal y allí seguía ella, delante de mí. Sus ojos eran tan grandes y oscuros, me miraban con tanto deseo... Humedecí el cristal con la lengua y me aplasté de nuevo contra el espejo y más ansiosa por tocarla. Me sentía frustrada porque eso era imposible. Cerré los ojos y deslicé mis brazos por la superficie, intentando abrazar el espejo.
Luego abrí los ojos y encontré que no solo había una chica delante de mí, sino que eran dos y los abrí aún más porque el segundo par de ojos eran más claros y mi hermana me estaba mirando atónita desde detrás de mí...
Cómo podía haber dejado la puerta sin seguro?? Tenía tanta vergúenza que quise desaparecer. También me sentía furiosa pero desnuda frente a ella me sentía impotente. Quería que mi curiosa hermana hubiera desaparecido pero ella estaba en este lado del espejo y no había ningún cristal separándonos. Si la chica del otro lado del espejo era un sueño, ella no podía ser más real. Me tocó y las yemas de sus dedos no eran resbaladizas como el frío cristal, sino acogedoras y cálidas.
- Qué estás haciendo?? ? pregunté estúpidamente. Cuánto tiempo habría permanecido observándome, me habría visto masturbándome?? Qué habría pensado y que habría sentido ella? Eran más y más preguntas las que se agolpaban en mi mente y desaparecieron cuando me las respondió con sus labios, pero sin decir nada... Yo me cubría las chichis con mis brazos pero ella metía sus manos, encontrando los huecos. No podía resistirme más...
Me sentí más modesta frente a la desnudez de mi hermana. Sus ojos claros y grisáceos me habían parecido antipáticos y fríos hasta ahora pero resultaban mucho más cálidos en el espejo y mirándome así. Sus manos me obligaron a inclinarme sobre sus pechos y besarlos humildemente. Sus brazos eran más largos y me apresaban con suavidad pero firmes como cuerdas. Su hermosura, en fin, me obligó a adorarla con mis labios y con mis manos, a dedicarle mis sinceros gemidos de placer. Ella me enseñó un poco de humildad y al mismo tiempo a apreciar más aún mi cuerpo porque desconocía aún cómo podía llegar a sentirlo.
Soñé abrazándola como antes en el agua. No oíamos nada sino el roce de nuestras pieles y lenguas. Su lengua era cálida y húmeda y su cuerpo resultó el más acogedor de los abrigos mientras yo sentía la sangre correr caliente bajo mi piel y la suya. Cerré los ojos para gozar mejor del sentido del tacto.
Yo no sé cuánto tiempo estuve en aquel pequeño cuarto de baño, porque el tiempo había dejado de existir desde el principio. Creo que entendí que era la eternidad y cómo podía encontrarse. ?Pero qué fugaz me pareció el momento en el que gemí sintiendo su dedo sobre y dentro de mi panochita!!
De nuevo estuve en el agua y hasta el cuello, pero ahora no estaba sola, sino con ella, sintiendo sus caricias y disfrutándolas. Después de las emociones tan hermosas e intensas y de los abrazos, los besos y las caricias, la calma infinita llegó a mí. Nada importaba en ese momento porque no se puede desear nada una vez que el deseo se ha rebasado, salvo que se repita; pero eso sólo puede pasar en un futuro muy lejano y es imposible imaginar que vuelva a desearse algo así, con tanta necesidad.
Levanté el cuello y la miré. No nos dijimos nada. No había nada que decir en esa bañera y preferíamos mirarnos entre la espuma y solo un beso más en la boca nos unió una vez más. Luego ella se levantó y alargué despacio la mano para sentir el agua que caía de su cuerpo después de resbalar por su espalda y sus nalgas, como si ese líquido fuera tan suyo como el que había tenido antes en mi lengua y en mis dedos... Muy tranquilamente se secó y arregló mientras yo yacía inerte otra vez en la bañera. En algún momento reuní fuerzas para salir y secarme, pero no me dejó hacerlo, me quitó la toalla y me secó lentamente, mas que secarme, me acariciaba, se detuvo y duró eternidades en mis chichis, en mi vágina y en mi colita; nuevamente llegó a mí el deseo de poseerla, de tenerla entre mis brazos, de besarla, de amarla . Contemplé su cuerpo desnudo con admiración y con naturalidad, como si fuese una magnífica estatua. No habría más disputas en aquel cuarto de baño y eso me hizo sonreír y al mismo tiempo inquietarme.
- Quién está ahí?? ? era la voz de mi madre desde fuera y sentí temor a que fuera entrar y nos descubriera a las dos ahí, desnudas y con los ojos brillantes por el deseo.
- Estoy yo, mamá. Me falta un poco todavía para salir, apenas me estoy secando ? mintió mi hermana.
Me habló a mí en voz baja y me dijo:
- Lo mejor es que salgas discretamente ? Y el beso que me dio hizo inútil que dijera nada, porque entendí que podría vivir la eternidad muchas veces más.
Rápidamente me puse la bata y antes de salir le devolví el beso y con voz muy queda le dije: mamita, te espero en mi cuarto y salí con sigilo del baño para irme a mi recámara, con pasos silenciosos para que mis padres no me oyeran.
El espejo pudo contemplar muchas cosas y nos dejó verlas. Nunca pude tocar a la chica que había al otro lado pero he sido muy feliz en este lado del espejo en compañía de mi hermana despues de que ocurrió lo que les comenté, pues desde esa ocasión aprendimos a amarnos ella y yo intensamente.
Mi nombre es Isabel y agradeceré sus comentarios a: isabel1_atm@yahoo.com.mx



Ultim actualizacion el Miercoles, 30 Enero 2008 por admin
  
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