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Fecha: Jueves, 31 Enero 2008 « Anterior | Siguiente » en Orgias

Mi estilista personal.

joseluis (jlgomezh@hotmail.com)
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Mi vida dio un goro de 180 grados y se volvio algo muy muy especial

Mi estilista personal.
Soy un chavo de 30 años, lo que les relataré lo he estado viviendo durante los últimos 10 meses. Me casé hace 5 años, mi esposa y yo tenemos dos hermosas niñas y vivimos en una población relativamente pequeña situada a una hora escasa por carretera de la capital del estado de Jalisco, en México; los habitantes de nuestro pueblo se dedican principalmente a las labores del campo y al comercio, también hay algunos ganaderos de importancia y es como un poblado pequeño, con serenata los domingos y los chicos y chicas dando vueltas por la plaza principal; todo empezó con una amiga de mi esposa que es hija de uno de los terratenientes más ricos de la localidad y a la vez propietaria de un salón de Estética, es una mujer especialmente bella y atractiva, yo le decía de broma que en vez de ser peluquera se dedicara al modelaje de pasarela, que entrara a un concurso de belleza internacional, hiciera un casting para actriz de telenovela o algo así, pero somos de un lugar bastante pequeño y en nuestro reducido mundo no se dan esas cosas. Bueno, el caso es que me gustaba que viniera por la casa, era muy agradable conversar con ella pues tiene una cultura muy amplia y una forma de pensar muy especial y abierta, con esas cualidades podíamos hablar por horas prácticamente de todo; adoraba a mis niñas y había sido compañera de mi esposa desde la escuela primaria. Yo, al terminar en preparatoria local decidí irme a estudiar Ingeniería Electrónica a la UNAM, mis padres me apoyaron en todo y por ello no tuve el menor inconveniente; todas las vacaciones venía a pasarlas con ellos y desde esa época conocí a la que ahora es mi mujer, nos hicimos novios y cuando regresé definitivamente ya titulado decidimos casarnos; poco despues por concurso me adjudicaron el puesto de Ingeniero en Jefe en la Termoeléctrica que se encuentra muy cerca; pronto nuestra vida se convirtió en algo muy cómodo, los dos éramos de familias pudientes, además yo tenía un magnifico sueldo y nunca hemos tenido problemas económico; con el tiempo construimos una buena casa en los terrenos del rancho de mis padres. Nuestra amiga Maribel nos visitaba con mucha frecuencia y últimamente le había dado por quedarse a dormir algunas noches y pasar algunos fines de semana con nosotros con el pretexto de que Sandy, mi esposa, era su mejor amiga y eso nunca me molestó, ya que su presencia me era muy grata; además adoraba a las niñas, siempre llegaba a tiempo para darles de merendar y las llevaba a dormir, cuando yo llegaba las encontraba a las dos sentadas en la salita viendo la tele, tomando una copa y platicando como verduleras en pleno chisme; me unía con ellas y despues de cenar charlábamos hasta altas horas de la noche; ella dormía en el cuarto de visitas que está al lado del nuestro; yo soy muy cogelón y Sandy muy caliente, así que a pesar del tiempo que tenemos de casados todas las noches hacíamos el amor de mil maneras, buscando siempre la variedad para no convertirlo en algo tedioso y por ello no tenía necesidad de buscar sexo por otro lado, era totalmente fiel porque mi esposa me ha dejado siempre satisfecho y pleno; los domingos, las tres, mi esposa y mis hijas o las cuatro cuando Maribel se quedaba, se levantaban temprano y se iban a misa, al regresar desayunábamos todos y casi siempre ellas preparaban las cosas para irnos de día de campo a algún lugar cercano; como antes dije, llevábamos una vida muy tranquila y placentera y ella, Maribel se había adaptado totalmente a nuestra forma de vivir, a nuestras costumbres, al grado que ya la considerábamos parte de la familia; a pesar de ser tan bella casi la veía como a una hermana y jamás había intentado nada con ella, aunque me encantaba molestarla, le decía: Mamacita estás buenísima, si no hubiera conocido a mi mujer ya te hubiera aventado los perros y de haberme dado el sí te hubiera robado en un caballo blanco y llevado a vivir a una montaña solitaria para estar cogiendo contigo todo el tiempo sin que nadie nos perturbara!!! y cosas así, a veces hasta más picantes; ella siempre tomaba las cosas a broma, con una picaresca sonrisa y de magnifico humor, no me hacía caso pues me conocía perfectamente y sabía que no era nada serio ni con doble intención; algunas veces en el colmo de mi desvergúenza hacia lo posible porque se inclinara para verle sus chichis por el escote de la blusa o que se agachara para ver aunque fuera el color de sus tangas pues usaba faldas muy cortas y pantalones súper ajustados o de tela muy clara y delgada que se trasparentaba todo lo que traía abajo; pasó el tiempo y las cosas fueron cambiando, ella me empezó a atraer como mujer y noté que también ella me veía de distinta manera; cada día se daba cuenta que yo la miraba más y ella sabiéndolo me mostraba algo más de sus intimidades, claramente me coqueteaba, aunque mi mujer estuviera presente, Sandra lo seguía tomando todo a broma; las cosas se fueron tornando trágicas pues deseaba acostarme con ella, cogérmela; por las noches me cogía a mi mujer pensando en ella, en Maribel, me masturbaba pensando en ella, pero no me atrevía a decirle nada por la que se pudiera armar. Hasta que un día el peluquero al que voy tuvo un accidente e iba a estar en recuperación por un buen tiempo, se lo comenté a Maribel delante de mi esposa para que no se prestara a malas interpretaciones y ella me dijo con una sonrisa angelical que cuando quisiera podría cortarme el cabello y lo haría con mucho gusto; yo acostumbraba ir a la peluquería invariablemente los jueves de cada dos semanas y sin ponerme de acuerdo con ella previamente llegué a la estética el jueves, la encontré a rebosar de mujeres, esperé mi turno y al final me cortó el pelo, fue una cosa grandiosa, casi me vengo con solo sentir sus manos en mi cabeza y cuando terminó me dijo que la próxima vez que fuera le avisara entes y me haría un espacio para que no perdiera tanto tiempo esperando. Ella como si nada, continuaba yendo a casa de una forma normal aunque nuestras miradas constantemente se encontraban, pero esas miradas ya no eran de amistad solidaria, ahora eran de deseo y pasión reprimida. Una noche mientras conversábamos los tres amigablemente me dijo que ya me hacia falta que me cortara el pelo y me dio una cita para las 4 de la tarde del día siguiente, a mí me encantó pero a la vez me resultaba raro porque no abría el negocio hasta las 5 de la tarde como es común en las ciudades pequeñas de la región. Aquella noche no pude dormir bien, me la pasé pensando, imaginando y fantaseando en cosas que haríamos Maribel y yo. Por fin llegaron las 4 y allí estaba esperándola puntualmente; a las cuatro y cinco llegó, estaba guapísima y olía delicioso; como siempre me saludó con un beso en las mejillas y entramos en la estética pero ella se quedo atrás y volvió a cerrar la puerta con llave, eso me extrañó un poco pero no dije nada; me senté en el sillón y me dijo que se iba a poner la bata, tardó unos minutos, cuando la vi de regreso pensé que me iba a desmayar, se había quitado los pantalones y la blusa y se había puesto una bata blanca muy cortita y media trasparente amarrada por la cintura, estaba imponente y su cuerpo emanaba un olor que me creaba adicción. Empezó a cortarme el pelo y pude ver que no llevaba brassier, sus chichis eran de película y cada vez las meneaba más delante de mi cara, en una de esas pasadas apoyó su muslo en mi brazo, podía notar la calor que emanaba de su pubis; yo estaba súper excitado y notaba que ella también porque conociéndola tan bien como la conocía, nunca la vi mordisquearse los labios como lo hacia ahora. En ese momento me armé de valor y decidido a todo saqué la mano derecha del babero que me había puesto y la dejé caer hasta que tropezó con su pierna a la altura de la rodilla, ella hizo como si no lo hubiera notado, hasta que al fin ya no era un tropiezo sino una caricia y empezó a sonreír y yo a subir la mano hasta que llegue a sus duras nalgas; ya no podía parar, pero casi no lo creía, entonces ella me dijo que la estaba poniendo nerviosa y que me podía cortar una oreja con las tijeras, le dije que me iba a arriesgar y continué, ella me miró, sonrió si decir nada y siguió con su trabajo. Poco a poco fui metiendo más la mano a lo que ella respondía abriendo más las piernas hasta que llegué a su panochita que ya estaba escurriendo y me dediqué a acariciarle ahí, pronto mis dedos se saturaron de sus jugos; ella no pudo más y tuvo que soltar el peine y las tijeras, me levantó con brusquedad del sillón y se sentó ella, lo subió todo lo que pudo y lo reclinó al máximo, yo estaba enfrente y encandilado, sin creer aún lo que estaba viendo, colocó una pierna en cada brazo del sillón y lo que me mostró era totalmente alucinante, una puchita muy atractiva y completamente depilada, de inmediato me acerqué y me la empecé a comer, la lamí, la chupé y la besé hasta que ella estaba a punto de tener su primer orgasmo, me jalaba de los cabellos, de las orejas, estaba fuera de sí cuando me dijo que quería venirse teniendo mi verga adentro, me quité los pantalones y los calzoncillos como loco y sin miramientos le clavé la verga más dura que nunca he tenido y me la cogí hasta que le llegaron los espasmos, se puso tiesa, empezó a gritar y a gemir, se vino como una loca y yo sin parar, cuando se tranquilizó en un par de minutos, hizo que se la sacara, se levantó y me acercó a mí, empezó a comerme la verga como nadie, me la chupaba con rabia como queriendo quedarse con ella, yo no podía aguantar más, ella lo notó, se levantó y se sentó encima de mí y se la metió, empezó a moverse como una posesa hasta que me vacié como un condenado, me besó, me dio una toalla para que me limpiara y se fue, regresó ya con otra bata y con ropa normal puesta, ella misma me puso los calzoncillos no sin antes darle unos besitos muy tiernos a mi verga, diciéndole cariñosamente que pronto la volvería a ver, lo que me hizo soltar la carcajada, me dio los pantalones para que me los pusiera y escuché como le quitaba la llave a la puerta, se acercó de nuevo a mí, me puso otra vez el babero y terminó de cortarme el cabello como si nada hubiera ocurrido; justo el esos momentos empezaron a llegar sus clientas. Desde ese día ya no he cambiado de peluquera, pero si de vida, pues hemos estado así, cogiendo siempre que hay oportunidad durante más de ocho meses, pero ahora llega a la estética mucho antes de las cuatro y la abre media hora más tarde cuando voy, así tenemos más tiempo para hacer el amor; creo que mi esposa no sospecha nada pues se comporta de forma normal.
Ayer sucedió algo inusitado, Maribel me llamó por teléfono a la oficina preguntándome si podía venir a visitarme pues deseaba hablar conmigo muy seriamente, sentí que el piso se abría y la tierra me iba a tragar; lo primero que pensé fue que mi mujer se había enterado de nuestra relación de alguna manera, pues las cosas ya estaban muy obvias, que la había hecho confesar y que en cuanto llegara a casa me diría que me largara, que no volvería a verla ni a mis hijas; Maribel lo intuyó y me dijo que no empezara a pensar en lo peor, que las cosas no eran tan graves pero que si modificarían sensiblemente nuestras vidas; no quiso decir más hasta que lo hiciera personalmente, me dijo que en 20 minutos estaría en mi oficina, que preparara el café y colgó. Yo estaba sumido en un mundo de dudas completamente intranquilo, encendí un cigarro para tratar de calmar mis nervios, hasta que al fin mi secretaria me avisó de la llegada de Maribel, le dije que la hiciera pasar de inmediato; entró con la sonrisa en los labios, de una forma demasiado atrevida me besó en los labios, con el riesgo de que mi secretaria pudiera vernos y le chismeara a todo el mundo, se sentó muy despreocupadamente enseñándome las piernas y parte del calzón pero no hizo nada por cubrirse; me pidió que le ofreciera un café bien negro y encendió un cigarro, largo y negro, de importación como ella los fuma siempre; le pedí dos tazas a mi secretaria, mientras las traía me limpié los labios para que no quedaran huellas del beso y me acerqué para bajarle la falda, quería que mi secre cuando entrara lo viera todo como una cosa completamente normal, una chica que visitaba al esposo de su mejor amiga y con el que convivía mucho tiempo en su casa; la secretaria entró, dejó los cafés encima del escritorio, sonrió y salió sin decir palabra; Maribel bebió un poco de su taza y me sonrió pero de manera muy tibia y eso me preocupó más aún, mirándome con mucha seriedad me dijo: José Luis, mi amor; hay algo que debes de saber sobre mi vida y también sobre Sandra, tu esposa; trataré de ser breve, pues de otra forma me llevaría toda la noche hablando contigo; cuando cumplí los catorce el hijo del caporal del rancho de mi papá me violó en fea forma, me encontró paseando a caballo por el arroyo y ahí mismo me metió la verga sin piedad varias veces por la pucha y por el culo hasta dejarme medio muerta del dolor, además me hizo que se la mamara y se vino en mi boca; como pude llegué a la casa sin que nadie me viera y no dije nada sobre el abuso, pero desde ese momento odié a todos los hombres y jamás había dejado que alguno se me acercara; en la fiesta de mis quince tuve mi primera relación sexual con una mujer y esa mujer fue Sandra, tu mujer, desde entonces nos convertimos en amantes y hasta la fecha aún seguimos siendo novias y siempre nos hemos amado con locura, nunca nos hemos separado; cuado ustedes se hicieron novios creí morir de los celos pero lo peor fue cuando se casaron, creí que la había perdido para siempre, sufrí muchísimo porque ella estaba muy emocionada y completamente enamorada de ti y tuve que ceder a su inminente matrimonio, perecía una niña con juguete nuevo; se fueron de viaje de novios por tres semanas creí volverme loca y cuando regresaron, a la primera oportunidad hablé con ella y me confesó que estaba feliz contigo, que habías despertado su sensualidad como mujer y la habías convertido en una hembra sedienta de verga de hombre, de la tuya, mi amor; también me confesó que estaba muy confundida, inmersa en una serie de sentimientos encontrados pues aún sentía amor por mí; pensamos y hablamos mucho hasta que encontramos la solución, ella sugirió la conveniencia de compartirnos a los dos, hacer el amor contigo por las noches y conmigo por las tardes; fue una solución espléndida pero la única condición que puso es que nunca lo supieras, que tuviéramos muchísimo cuidado para que tú no te enteraras, pues estaba segura que si llegabas a saberlo la dejarías de inmediato; así lo hicimos, nuestras relaciones permanecieron en el más absoluto secreto, es más, nadie además de ti hasta ahora lo sabe, nacieron tus hijas y empecé a sentir un espacial cariño por ellas, eran hijas de mi niña adorada y como la amaba a ella empecé a quererlas también, además si ella era feliz yo también lo era, principié a acercarme a tu casa para estar cerca de mis tres amores, tu esposa y tus dos hijas pero te fui conociendo poco a poco y me cautivó tu forma de ser, tu personalidad, tu forma de amarlas, de tratarlas y de jugar con ellas.
Poco a poco me fuiste ganando hasta que llegué a estimarte, pero no ya como el hombre de mi novia, sino como persona, como amigo, casi como hermano; la primera noche que me quedé a dormir, escuché como estaban cogiendo, los gemidos, los ruidos, los gritos y me entró una enorme curiosidad, se me hacía imposible que un hombre pudiera hacer sentir eso con su verga a una mujer, porque mi única experiencia había sido desastrosa; hablé con Sandy y me comentó sus intimidades, la forma en que la calentabas, como se la mamaban, como hacían el 69 y como le metías la verga por su culito hermoso que solo había sido mío y tantas veces he disfrutado, como la gozabas y como te gozaba ella, esa curiosidad fue aumentando día a día hasta convertirse en obsesión; siempre he sido muy especial en el vestir, mi ropa es muy sexy y pensé que de esa manera te conquistaría rápidamente, empecé a arreglarme más con el exclusivo objeto de atraerte hacía mí pero tu no tenías más ojos que para tu esposa y tus hijas, mil veces te enseñé mi pucha y mi culo pelón y tú ni siquiera los viste, solo me cotorreabas por divertirte y por molestarme, pero veías sin ver; recurrí nuevamente a Sandy, le expliqué lo que pasaba y le pedí que me ayudara a conquistarte; ella me dio un beso con mucho amor y me dijo: perdóname mamita, te amo pero también lo amo a él, me duele que te metas con él pero tienes todo el derecho del mundo pues yo te he obligado a compartirme; entiéndeme Maribel, no me opongo, ni me puedo oponer a que se acuesten, pero no me lo digas nunca, busquen un lugar para hacer el amor pero que no sea en mi casa, al menos no de momento y cuando lo hagan por fin, no quiero saberlo, no quiero escuchar que te metió la verga, que se la mamaste, que te culeó, que es lo que más le gusta hacerme, abrirme las nalgas, meter su dedo para hacer huequito y dejarme ir su verga hasta adentro, él lo disfruta y yo también, le encanta y me encanta, así somos felices y lo seguiremos siendo por muchos años más, pues estoy segura que tú no me lo quitaras, lo compartiremos, mi amor, pero trata de no enamorarte de él, me harías sufrir mucho si te llega amar a ti también, pero eres la única mujer en el mundo con quien puedo compartir a mi hombre, a mi esposo, a mi marido, al padre de mis hijas; tras esas palabras de tu mujer no pude decir nada ya, agaché la cabeza y salí; pero nunca pensé en dejarte, en olvidarme de ti, continué con mis labores de convencimiento, cada día con miradas más coqueta, con ropa más sensual, hasta que tu mirada cambió y me empezaste a ver como mujer, a sentir calor entre tus piernas como yo lo estaba sintiendo, las noches en el cuarto de al lado eran un verdadero sufrimiento para mí cuando los oía coger, deseaba entrar y que me cogieras a mí también, compartir tus besos y tu verga con mi adorada mujercita, que me cogieras mientras yo se la mamaba a ella y despues que te la cogieras a ella mientras yo te besaba y te acariciaba a ti; pero eso nunca se pudo dar por mi promesa hecha a mi Sandy hermosa; infinidad de veces me quedé en la puerta escuchando pero nunca entré, me he sentido frustrada pero feliz a la vez por haber respetado mi compromiso; en fin, mi amor, esa es la primera parte de lo que quería decirte y es la menos importante.
Lógicamente yo estaba en shok, jamás hubiera imaginado que Sandra y Maribel fueran una pareja lésbica y amantes por tantos años sin yo saberlo, que desde su pubertad estuvieran enamoradas y que hubieran continuado con su relación a mis espaldas ya estando casados y vaya que lo habían hecho bien pues nunca llegué a sospecharlo, siempre imaginé que el gran cariño que yo suponía que se tenían era debido a que se habían conocido desde niñas y entre ellas se había creado una amistad inmensa, un amor de hermanas, un afecto indestructible, pero hasta ahí; me sentía enojado, frustrado, engañado e indignado porque mi mujer me lo ocultó siempre, lo que no concebía es que amándonos tanto escondiera sus verdaderos sentimientos hacia Maribel; sin embargo, si me lo hubiera dicho, no sabía cuál hubiera sido mi reacción, creo que me hubiera sentido igual que ahora. Sobre la forma de ser de ellas no me tomaba tan de sorpresa pues mi mejor amiga en la Universidad fue una lesbiana que tenía pareja y todo, ellas vivían juntas de todo a todo, como un matrimonio cualquiera, con sus buenos momentos, sus problemas y sus desavenencias; conviví bastante con ellas y hasta una vez conseguimos la intimidad sexual cuado llegamos bien borrachos de una fiesta, les hice el amor a las dos, ellas me lo hicieron a mí y nos disfrutamos mucho los tres, fue una noche inolvidable que jamás se volvió a repetir; lo tomamos simplemente como un desliz y nada cambió, pensé que lo había olvidado pero en este momento regresó a mi mente con total claridad, sonreí al pensar que en mi último viaje al DF comí con ellas que siguen siendo una pareja feliz y compactada, muy unidas a través del tiempo, me di cuenta que con sola una mirada se podían comprender, con una mirada se demostraban su amor y con una mirada se decían que debían de hacer o como reaccionar ante un suceso común; me di cuenta que me había perdido con mis pensamientos y remembranzas, escuché que Maribel seguía hablando y reaccioné, le puse nuevamente atención y escuché que decía: lo que sabrás ahora será muy importante para todos, aún no sé como lo vas a tomar, ni como va a evolucionar lo que sientes o que medidas vas a tomar en uno u otro sentido; en principio te diré que te amo, José Luis, traté de no llegar a eso pero me fue imposible, estoy enamorada como loquita de ti, hoy hablé con Sandra y se lo dije con toda franqueza del mundo y en forma cruda con estas palabras: ?Sandy, mi amor, debes de saber algo, estoy enamorada de tu marido? al principio lloró mucho, pero entre lágrimas e hipos sonrío, corrió hacía mi, me abrazó y me dio el beso más tierno que he recibido de su parte, al fin me dijo, Mary, me has quitado un gran peso de encima; ahora lo vamos a compartir de verdad, si estás realmente enamorada de él debemos decírselo y también confesarle el amor que nos tenemos tu y yo; estoy segura que lo sabrá comprender, él es muy humano y de mente abierta, al principio sé que le dará trabajo entenderlo todo, pero al final lo hará, sé que nos aceptará como somos y lo que somos, nos comprenderá, estoy cierta que me ama profundamente, no en balde hemos estado tantos años juntos y últimamente he notado que te mira a ti de una manera espacial, una mezcla de admiración, de deseo carnal y de amor, al principio me confundí y me puse muy celosa, pero lo comprendí, eres muy bella, mi amor, en donde quiera sobresales y con Pepe no podía ser menos; ve tu sola a su oficina y dile lo que sentimos las dos por él, yo esperaré aquí para no presionarlo y que tome su decisión con toda libertad; si regresas sola, triste y compungida sabré que todo fracasó y sé fue a la tiznada, en cambio si regresas con él sabré que la felicidad completa entró en esta casa, que nos acepta a las dos tal como somos y sabré también que será el esposo de las dos, que compartiremos su amor, su afecto y sensualidad y él estará seguro y confiado en que nos podrá coger, disfrutar y hacer lo que quiera con nosotras, le seremos fieles hasta la muerte, solo estaremos con él y será esplendoroso hacer el amor los tres, sin limitaciones ni cortapisas, tendremos más y más orgasmos en una noche con su verga que me encanta hasta quedarnos dormidos los tres del agotamiento; despertar y darnos un beso por la mañana, desayunar juntos los tres felices de la vida y apapacharlo las dos antes de que se vaya al trabajo; nuestra vida será más plena, más completa, más satisfecha; ve y díselo, mi vida y haz hasta lo imposible por regresar con él, los estaré esperando con los brazos abiertos y a los dos les demostraré el amor que siento, ve, mi cielo y tráelo contigo; me dio un beso y salí de tu casa, por el camino te llamé y aquí me tienes, mi amor, diciéndote lo que las dos sentimos y lo que esperamos de ti, ahora te corresponde tomar una decisión sobre nosotras, tú y nadie más que tú podrá decidir sobre nuestro futuro y el tuyo, si tu respuesta es negativa mañana mismo me iré de aquí, primero al DF y de ahí a Europa, no seré un estorbo en su vida y los dejaré solos para que sean felices, solo te pediré que a ella no la dejes, pues te ama a morir, además tus hijas no merecen quedarse sin padre por culpa de los sentimientos de su madre; ahora José Luis, me voy, te esperaré tan solo una hora en la cafetería que está frente a la plaza, si no llegas iré a decírselo a Sandra, recogeré las pocas que tengo en tu casa y desapareceré de sus vidas, jamás habrá rencor de mi parte y puedes estar seguro de que jamás dejaré de amarlos a ustedes, a Sandra y a ti y sus dos hijas hermosas.
Conforme escuchaba me iba quedando todavía más helado, sentía una confusión increíble en mi mente, miles de pensamientos llegaron a ella al mismo tiempo, la miré y vi que las lágrimas salían de sus ojos, se levantó, me dio un tierno beso en la mejilla y se dirigió a la puerta y salió cerrando suavemente; me acerqué a la ventana y la vi salir, se dirigió a su auto y se fue; volví a sentarme y pensé que era lo que iba a hacer, pero necesitaba decidir rápidamente pues solo tenía menos de una hora elegir un camino u otro para continuar con mi vida, para mi futuro; mi cabeza era un verdadero caos, de pronto me llegó a la mente la imagen de mis hijas; yo estaba seguro que Sandra se iría de la casa, se sentiría rechazada del todo y me quedaría sin las niñas; eso fue lo que vino a inclinar la balanza; sin más me levanté, tomé la chamarra, las llaves de la camioneta y salí rápidamente, de pasada le dije a mi secretaria que ya no regresaría hasta el día siguiente, que se fuera temprano; tomé la camioneta y salí volado; en la plaza me estacioné en el lugar exclusivo del presidente municipal y sin hacer caso al policía que me llamaba para que la moviera, corrí a la cafetería y al entrar no estaba Maribel ahí; busqué con la mirada por toda la plaza y no la vi a ella ni a su auto, agaché la cabeza sintiéndome derrotado, seguramente se había ido antes de tiempo, me senté en una silla y escuché la voz de la mesera que me decía, un café como siempre Pepe y un vaso solo con hielo para que lo enfríes?? Volteé a verla, pero junto a ella estaba Maribel sonriendo, solo me dijo, papito, solo fui al baño, te hubiera esperado más de la hora porque sabía que ibas a venir; la abracé como loco y sin importarme la mesera la besé en plena boca, di un montón de vueltas con ella agarrada de la cintura y salimos, la mesera la alcanzó con una mirada picaresca para entregarle el bolso que había olvidado, lo tomó y se colgó de mi brazo muy oronda, llagamos a la camioneta, le abrí la puerta y arranqué; me fui volando a casa y Sandra salió a recibirnos con una sonrisa del tamaño de su cara hermosa, se colgó de mi cuello y llorando me besó; nos abrazamos los tres y mis hijas llegaron corriendo también y se abrazaron a nosotros, formábamos un lindo grupo; entramos a la casa todos juntos, las niñas merendaron felices, jugamos un rato con ellas y a la hora de costumbre se fueron a dormir; mi mujer le dio la noche libre a la servidumbre mientras Maribel y yo tomábamos una copa en la salita; Sandy entró y se sentó en mis piernas comiéndome a besos, le hizo una seña a Maribel quien se sentó en mi otra pierna, empezamos a besarnos indistintamente, me desnudaron y ahí tuvimos nuestra primera sesión de sexo en trío, pasamos el resto de la noche en la recámara de nosotros, la de huéspedes se quedó vacía, fue de lo más sensual, recibí y di amor a morir; despertamos bastante tarde y mientras Sandy despertaba y vestía a las niñas para enviarlas a la escuela cogí con Maribel, luego a ella le tocó darles de desayunar mientras cogía con mi esposa; ese día no fui al trabajo, nos quedamos los tres en la cama todo el tiempo haciendo el amor, hasta que por la tarde no pude aguantar más y me quedé dormido, ellas me dejaron descansar mientras hacían su cuchi, cuchi personal; llegaron las niñas de casa de los abuelos, nos pusimos algo encima y retozamos con ellas un buen rato hasta que se fueron a dormir, nosotros volvimos a disfrutar de nuestra noche.
Desde ese día sigo con mi estilista personal, con la salvedad de que ahora me corta el cabello en la casa y mientras lo hace, mi esposa me mama la verga, los tres estamos encueraditos y duramos hasta dos horas mientras mi Maribel me deja súper presentable; creen ustedes que regresaría a cortarme el pelo con mi antiguo peluquero, nunca!!!!!!
Ahora vivimos los tres juntos y compartimos todo, es cierto, si a veces no podía darle batería a mi esposa por lo caliente que es, ahora es más difícil satisfacer a mis dos mujeres pero por fortuna ellas se complementan y se satisfacen entre sí usando diversos y distintos juguetes sexuales que compramos expresamente en la gran ciudad; a mí me encanta verlas coger y me excita sobremanera, lo que provoca que se me pare rápidamente la verga de nuevo y eso lo hace beneficioso para los tres. Nunca hemos usado condones pero ellas se protegen, una se inyecta una vez al mes y la otra usa parches anticonceptivos para evitar el embarazo, pero estoy seguro que es muy posible que pronto deseemos ampliar la familia y traer otro bebé a este mundo, sé que no habrá dilema ni confrontaciones por ello, pues le corresponde con todo derecho ser madre ahora a Maribel y juntos nos encargaremos de educar y dar mucho cariño, amor y efecto a los hijos producto de nuestro amor en trío y de nuestra cachondería.
Hasta la proxima y mientras tanto disfruten de su sensualidad y del sexo, cada uno como lo prefiera, en pareja o en trío, hetero o bi como nosotros, pero disfrútenlo lo más que puedan porque la vida es demasiado corta para estar perdiendo el tiempo pensando en taras y tabúes!!!
Estaré muy reconocido por sus comentarios directamente a mi mail: jlgomezh@hotmail.com, los agradeceré infinitamente y si me dan ideas las tomaré muy en cuenta para mis próximos relatos, lo prometo.



Ultim actualizacion el Sabado, 1 Marzo 2008 por admin
  
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