El trío perfecto??.
Resulta que hace un par de meses que me fui a vivir sola, dejando al fin la casa de mis padres y todo debido al magnifico trabajo que conseguí, pero precisamente por eso no he tenido casi oportunidad de salir, mi vida se ha vuelto rutinaria por completo y se desarrolla de la casa al trabajo y viceversa.
Les cuento que me llamo Verónica, soy una chica joven, es decir, tengo 23 años, pero siempre he sido muy independiente a pesar de vivir en casas de mis padres; físicamente no soy muy alta, tengo el pelo castaño claro, natural, pero con unos mechones mas rubios casi dorados que me pinto, mis ojos son enigmáticos color miel, mis labios bastante gruesos y besucones, bastante delgada y no tengo muchos senos, pero mis nalgas son llamativas, es decir, resultan lo más atractivo de mí, junto con mis caderas bien curveadas y mis piernas que son espectaculares; lo que la naturaleza me negó en la parte de arriba me lo proporcionó de una forma muy prodiga en la de abajo.
Soy una persona muy abierta, siempre me he rodeado de todo tipo de personas, pese a sus gustos y formas de pensar porque me gusta estar en contacto con todo tipo de gente, compartir sus ideas y a veces analizarlas, debo de decir que en lo personal no soy muy similar a la generalidad pues tengo algunas cosillas que las grandes mayorías no las consideran como muy normales .
Casi desde que llegué a mi nuevo departamento tuve que conseguir los servicios de una chica para que se encargara la limpieza y de mantener las cosas en su lugar, pues por mi trabajo me salía muy temprano por las mañanas y regresaba ya a altas horas de la noche, no soy muy ordenada que digamos y la casa siempre necesita algo de presentación o por lo menos estar limpia.
El sábado me desperté algo tarde, como a las 8 de la mañana y noté que la muchacha aún no llegaba, pero recordé que le había pedido que se presentara mucho despues de la hora normal porque iba a necesitar de su ayuda más tarde pues yo tenía un compromiso de tipo social; ella es una joven muy llamativa, aunque nada del otro mundo, pero muy linda, es de tez blanca como la mía, quizás un poco más bronceada que yo, su pelo es muy negro, tiene unos pechos grandes y paraditos, ya que solo tiene unos 20 años apenas; ella y yo tenemos una buena relación y cuando llego del trabajo aprovechamos, cenamos juntas y hablamos largamente, tengo que reconocer que el vivir sola y alejada de toda vida social es muy difícil y últimamente necesito a alguien con quien charlar, ella por suerte lo notó y hemos llegado a tener una buena y bonita amistad y es muy posible que pronto nos convirtamos en verdaderas amigas.
La cosa es que ese día, le dije que viniese mas tarde si podía, puesto que como no trabajaba, tenia ganas de estar sola por unas horas para poder escribir unos artículos tranquilamente en casa que tenia que entregar el lunes, a ella le agradó la idea y se fue muy contenta de poder estar más tiempo con su hermana y con sus sobrinas a las que me había dicho que adoraba y con quien trataba de estar el mayor tiempo que podía. Como ya habrán supuesto trabajo en un periódico como reportera de chismes de la farándula y a veces cubro lo de sociales y me codeo con las niñas y señoras de la ?alta? cosa que odio, pero ni modo, el trabajo es el trabajo.
Me puse la bata, ya que estaba con un camisón que era como un vestidito, muy cortito y de tirantes muy delgados, pero también era blanco y muy transparente. Mi miedo era que tocaran la puerta y viniese alguien y al abrir me viese vestida de esa forma, aunque no tenía nada malo, siempre me daría vergúenza que vieran mi cuerpo así, casi desnudo.
Ese sábado estaba súper ansiosa porque en la noche vendrían unos amigos a tomar unos tragos y a cenar, a mi me encanta organizar cenas y reuniones, siempre quise invitar a las personas que verdaderamente aprecio; esa noche iban a venir dos amigas mías muy queridas, compañeras de la escuela, Ana y Laureen y otras tres compañeras del trabajo, también vendrían las correspondientes parejas de algunas y los novios de otras, los cuales traerían algunos amigos, pues querían que yo empezara a salir con alguien, pese a que miles de veces les repetí que no era lo que en este momento buscaba, pues me sentía bien estando sola, así, sin novio o pareja a quien tener que soportar.
Alejé mis pensamientos y me puse la bata, también corta pero cubría perfectamente la desnudez que pudiera observarse solo con el camisón y comencé a pensar en que haría para desayunar, pues había despertado famélica y además me gusta mucho cocinar, en eso suena el timbre de la puerta, llegué a abrir en seguida pues está muy cerca de la cocina y es donde me hallaba en ese momento. Al abrir me quedé muy impresionada, ya que era un hombre con el cual había salido hace años, es decir yo salí con él al tener 18 y él en ese momento tenia 25 años, es decir, ahora tiene 30 y yo 23, había cambiado un poco, pero me seguía pareciendo atractivo; como ya lo habrán notado, a mi me llamado siempre la atención los hombres maduros, me gusta estar con alguien que ya tenga una vida hecha de alguna manera y aprender de él lo más que pueda.
Bueno, al abrir no se que cara puse, pero él, Juan, también puso una de asombro absoluto al ver mi cuerpo ya más llenito y atractivo.
Me tomó fuerte entre sus brazos y me besó en la mejilla con ternura. El se veía asombrado de cómo había cambiado yo, es decir ahora tengo un mejor físico y estoy mas madura. Le contesté que él también, es decir, estaba con algunas canas, un poco menos de pelo, pero su cuerpo seguía siendo regularmente musculoso y atlético, por lo menos fue lo que vi hasta ese momento, estaba en muy buena forma, digo, no es un cuerpo muy, muy atlético, pero no estaba panzón, tiene una espalda ancha, es bastante llamativo de cuerpo, que es su atractivo pues según mis amigas, no es interesante de cara, era más bien feo pero a mi, que quieren que les diga, no me llaman la atención los hombres con cara de nena, muy lindos, al contrario, me encantan que tengan cara varonil y si es un poco grotesca, me excitan mucho.
Lo invite a pasar, le mostré la casa y nos sentamos a desayunar, a todo esto, me contó que seguía solo, que no se casó, que casi lo hace, pero termino su relación, que tuvo un hijo que ahora tenia 3 años, cosa que me impactó, pues interiormente deseaba que él todavía quisiera algo muy serio conmigo, pensé que había venido a decirme lo mucho que me necesitaba, como pareja y como mujer, en ese momento me di cuenta que seguía enamorada de él y lo seguía esperando.
El estar a su lado me excitaba mucho, siempre llamábamos la atención y todos se nos quedaban viendo como si no creyesen que él pudiera ser pareja de una persona tan joven como yo, que pareciera casi su hija, eso me encantaba, me gustaba que los hombres de su edad me viesen y pensaran como sería acostarse conmigo, con alguien tan joven para ellos, tan suave, no sé, de pensarlo me vuelvo loca.
Al estar sentados un rato charlando, puse la excusa de tener calor, para quitarme la bata y que admirara mi cuerpo. Le dije:
- Disculpa que me quite la bata, lo que pasa es que hace un calor bárbaro, además, no creo que haya problema, pues ya nos conocemos de todo a todo, no??...
A lo que él respondió que si, que me pusiera tan cómoda como quisiera, que a él no le importaba y vi en sus ojos una alegría inusitada.
Me quité la bata muy suavemente y pude ver como me miraba con lujuria, empezó por mirar mis pechos que se dejaban ver a través del escote profundo del camisón y siguió hasta abajo para poder admirar entre la tela transparente mi cosita que solo estaba cubierta por una breve tanguita.
Como haciéndome la que no me importaba, me di vuelta para traer la jarra de jugo que había quedado en el refrigerador para que pudiera admirar mis nalgas cuando me agachara para sacarla, sabía perfectamente que le encantaban y que siempre quiso tenerlas y nunca se las quise dar. Al darme vuelta imaginaba toda la clase de pensamientos perversos que podían pasar por su cabeza, desde el momento que quedé en camisón. Es decir, admiró mis chichis que se veían perfectamente a través de la ropa, lógicamente yo estaba sin brassier por lo cual podía notar mis pezones que ya estaban bien duros, miró mi tanga blanca que llevaba, al darme vuelta pudo ver todas mis nalgas, duras con el hilo dental que llevaba metido en la cola.
Al agacharme para tomar la jarra, sentí como desde atrás me tomaba por la cintura y apoyaba su verga contra mis nalgas y pude darme cuenta de que ya estaba sumamente excitado, era algo que podía sentir, su palo bien duro recargado en mi colita.
En ese momento mi instinto me ordenaba pedirle por favor que me metiera la verga hasta el fondo, que lo había esperado por muchísimo tiempo y al fin estaba a mi lado de nuevo, pero trate de contenerme.
Me di vuelta lentamente, puse mis brazos en su cuello, lo besé con muchas ganas y le dije: Hace tiempo que quiero esto, llévame al cuarto y cógeme como solo tú sabes que me gusta.
Juan me contestó: Por supuesto que te voy a coger como te gusta mi putita hermosa, pero primero te voy a hacer otras cositas hasta que me ruegues que te meta la verga.
Y así fue, fuimos para el cuarto, me tiró en la cama suavemente, comenzó por quitarme el camisón y besarme lentamente el cuello, en un principio, luego parecía un perro en celo chupandome y lamiéndome el cuello cada vez mas fuerte, él sabía perfectamente lo que me excitaba.
Después se paró y se sentó en la orilla de la cama, me comenzó a besar las piernas, era tan excitante que no lo puedo explicar siquiera, pasaba su lengua, por arriba y por abajo, se concentraba besándome la parte de atrás de las rodillas, luego comenzó a subir, pero me pidió que me pusiera boca abajo, le hice caso, por supuesto, ese hombre si que sabia como hacerme gozar.
Me di vuelta y siguió chupando mis piernas, luego comenzó a subir y tocaba mis nalgas poco a poco y me decía mientras lo hacia: Ese culito va a ser mío, te voy a coger todo el rato por el culo y vas a ver como te va a encantar.
Empezó a chupar mis nalgas poco a poco, con su lengua me las abrió y empezó a buscar mi agujerito y lo comenzó a besar, a chupar y a lamer suavemente, mmm, no saben como se sentía, yo le decía que siguiera y él contestaba... te gusta mamita?? No sabes todavía lo que sigue después.
Metía su lengua como si fuera su verga penetrándome, era algo suave, húmedo, se sentía muy rico. Luego se detuvo y comenzó a acariciarmelas con las manos, al principio era un masaje suave y pausado, luego me metió un dedo en el culo y sentí de maravilla, después puso dos y la verdad estaba súper mojada ya a esas alturas, era una verdadera delicia.
Me dijo que me pusiera en cuatro patas, y yo le obedecí, puso su boca en mi puchita y comenzó a lamer, no saben como me sentía, lamía suavemente en círculos, en mi clítoris, luego metió sus dedos, no se cuantos, pero se sentían maravillosamente bien, mientras me decía: Putita, esto te encanta, gimes como la perra que eres, yo gritaba de satisfacción y él continuaba: te encanta, eres mi putita favorita, como te mueves!!!, me calientas mucho, te voy a meter toda la verga hasta que explotes por dentro.
Luego me dio vuelta, me puso boca arriba y comenzó a besarme los pezones, los besaba, los mordía, los masajeaba, no sé como lo que hacia, pero se sentía súper bien.
Luego me pidió que yo se la chupara así que comencé a metérme la enorme verga en mi boca y a hacer círculos con mi lengua, despacito, de más grandes a mas pequeños, era algo espectacular; por su cara podía ver que lo estaba satisfaciendo al máximo, a mi me encanta mamársela porque me gusta verlo disfrutar, pero lo hice tranquilamente, me tomé mi tiempo, para ver que él estuviera satisfecho, en un momento me tomó de la cintura, me levantó, yo estaba hincada chapándoselo y me pidió que me acostara sobre sus rodillas, mientras él se sentaba, como una niña cuando va a ser castigada, yo me acosté cola para arriba en sus rodillas y comenzó a darme nalgadas, me decía cosas como: Te has portado mal, nena y papi te va a castigar, te voy a pegar en esa colita y luego te voy a meter en ella la verga, hasta que no puedas más, te va a encantar, tu culito me la va a succionar tanto, como lo hizo tu boca.
No sé porque motivo, pero las nalgadas y sus palabras me estaban excitando aún más.
Luego me pidió que fuéramos a la cocina, bajamos los dos desnudos casi totalmente, excepto por mi tanga, que me la puse, él nada, estaba totalmente desnudo y su verga como, de unos 25 centímetros, colgaba semi parada como pidiendo una panochita donde meterse.
En eso, sacó un pepino del refrigerador, estaba muy frió y me dijo, ahora vas a sentir esto bien adentro; al principio me asusté, pero después me gusto mucho la idea, es decir, él me iba a masturbar con un pepino!!!
Hizo que me quitara la tanga y empezó a pasármelo por la vágina, la sensación era fabulosa, estaba muy frió y eso me excitaba mas, mientras Juan mordía mis senos suavemente y los sobaba, metía a fondo el pepino que me hacia gozar como loca, luego me pidió que me pusiera en el piso en cuatro patas, no entendía que era lo que quería hacerme, pero luego lo vi, se coloco detrás de mí, chupó mi culito unos momentos y luego comenzó a introducirme el pepino, mientras me metía la verga en la puchita, que sensación mas estupenda, no saben. Fue magnifico, además yo empecé a pedir más y más de eso que me estaba haciendo sentir delicioso.
No me di cuenta cuanto rato pasó pero veo que la muchacha que me ayuda con la limpieza de la casa estaba mirándonos desde la puerta, me dio mucha vergúenza debido a que entre ella y yo teníamos una buena relación, pero solo nos conocíamos de hace unas dos semanas, que fue cuando entro a trabajar conmigo y aún no nos teníamos tanta confianza, cuando la vi, me levanté de inmediato e inexplicablemente Juan comenzó a reírse a carcajadas y yo no entendía nadita.
Resultó que ella era amiga de Juan desde antes y él le había pedido que llegara a esa hora para hacer más divertida la cosa, casi me muero, a mí siempre me han gustado las chicas y por eso soy bisexual, pero no nunca supe que Juan estuviera enterado de eso porque es algo que siempre he tenido muy bien guardadito y en privado.
Nadia comenzó a acercarse y sin más me dijo: Vero, no te pongas nerviosa, nos conocemos bien y desde hace tiempo quiero hacer el amor contigo, me tienes muy excitada desde te conocí porque siempre andabas con tus tangas paseándote por la casa, ya no se que más hacer, quiero besarte; en eso me tomó de la cara y plantó un besotote, pero yo no quería, no era que no me gustara, pero esta situación me tenia demasiado incomoda, Juan me tomó de las manos y me dijo: Si no lo haces por tu gusto lo haremos al nuestro, los dos te queremos coger y tú también lo quieres, aunque lo niegues; ahora vas a tener el mejor sexo que has tenido en tu vida.... no sé porqué, pero cuando dijo eso, empecé a chorrearme más, él se dio cuenta, me tocó la vágina y me dijo sonriendo: Ves putita?? Te estás quemando, eso significa que te encantó la idea, así que ahora te lo hacemos entre los dos.
Yo me resistí de nuevo, entonces me tomaron entre los dos y sin más palabras me llevaron a la recámara, me ataron a las manos a la cama con una pañoleta para no lastimarme y ella comenzó a chupárme la panocha y acariciarme las chichis, mientras él tocaba el ojito de mi culo, lo chupaba y seguía metiendo el pepino que se había traído de la cocina.
Luego hizo a un lado a Nadia y empezó a disfrutar de mi pucha, era una sensación brutal, me sentía excitada y asustada al mismo tiempo, quería que me lo hicieran pero uno cada vez, no quería que fuésemos los tres al mismo tiempo. Luego él se subió y se vació adentro de mi y le dijo a Nadia que hiciera lo que quisiese, entonces ella le dijo a Juan que se le antojaba que se la cogiera por el culo mientras ella me lo chupaba a mí y así fue, le dio por detrás a morir mientras me lamía la pucha y ahora ella era la que me metía el pepino.
Luego de un rato, me desataron y me tranquilicé, me dejaron en el medio de la cama y ellos se acostaron a mi lado, él a la izquierda y ella a mi derecha. Al tenerlos a los dos ahí, se me olvidaron mis prevenciones y mis traumas, me excité de nuevo y comencé a jalársela a él con una mano y a ella a metérle los deditos en la panocha con la otra, mientras él me acariciaba las chichis y me jalaba los pezones; ella tocaba también la panocha que ya estaba mojada al máximo.
Luego, ya por mi propia iniciativa y sin presión alguna me puse de costado y le pedí a Juan que me la metiera por detrás, mientras ella por delante se besaba conmigo y seguía acariciando mi cosita y mis chichis y yo los de ella. Así estuvimos mucho rato hasta que nos dormimos, cuando despertamos bajamos a comer y durante la plática acordamos que al día siguiente íbamos a hacer lo mismo, la verdad es que esa tarde fue la mejor de mi vida, lo seguimos repitiendo de vez en cuando y bueno, con Nadia, casi todos los días probamos con alguna verdura, desde hace algunos días ya vivimos juntos los tres, por verlo de alguna forma, nos damos placer y la pasamos súper bien; Nadia continua haciéndose cargo de la limpieza de la casa, pero ahora se encarga también de preparar la comida y de meter la ropa de todos a la lavadora y planchar la que necesita, en fin, de todo lo que implica la responsabilidad de un pie de casa y Juan y yo salimos todas las mañanas muy temprano a trabajar y los vecinos creen que nuestra familia está integrada por un señor que vive con sus dos sobrinas. Nunca me había sentido más feliz, ni más completa y plena en todos los sentidos, posiblemente me estaba enamorando de mis dos amores y tal vez había encontrado una manera de vida casi perfecta; pero eso solo en tiempo podrá confirmármelo, no lo creen así, amigos??.
Ah, y referente a la cena que tenía prevista con mis amigas y las compañeras de trabajo de las contaré en otra ocasión pues es otra historia y muy cachonda por cierto.
Besitos muy sensuales y de lengúita para todas, byeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.
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